La inactividad física, definida como lograr menos de 30 minutos de actividad física de intensidad moderada por semana, es el cuarto factor de riesgo a nivel mundial, superado por el tabaquismo, la presión arterial alta y un índice de masa corporal (IMC) alto.

La actividad física conduce claramente a un aumento de la capacidad física y la reducción del riesgo de una amplia variedad de enfermedades patológicas y trastornos clínicos, además de una mayor esperanza de vida. Sin embargo, "no solo debe continuar sino que debe comenzar" el ejercicio físico está relacionado con una mejor supervivencia y función a largo plazo. Por tanto, debido a la relación lineal entre el nivel de actividad física y la salud, se recomienda participar en actividades deportivas que impliquen múltiples actividades y sean beneficiosas para la salud.
De modo general, la actividad física contribuye a:

  • Una mejora en la función cardiaca.
  • Circulación sanguínea (captación y utilización de O2).
  • Reducción de la presión arterial sistólica y diastólica.
  • Reducción de los niveles plasmáticos de proteínas inflamatorias, lípidos y lipoproteínas de baja densidad (LDL).
  • Aumento de las lipoproteínas de alta densidad (HDL) con un efecto beneficioso en la
    prevención de placas de ateroma.

Mientras que a largo plazo, la actividad física en niveles adecuados, contribuye a:

  • Mejorar el estado muscular y cardiorrespiratorio.
  • Mejorar la salud ósea y funcional.
  • Puede ayudar a controlar los niveles de glucosa en sangre, reduciendo su riesgo de diabetes tipo 2
  • Reducir el riesgo de caídas y de fracturas vertebrales o de cadera en personas mayores.
  • Es fundamental para el equilibrio energético y el control de peso.

La actividad regular no solo protege su corazón, sino que también puede ayudar a su bienestar general al mejorar su estado de ánimo, mejorar su concentración y memoria, y a dormir mejor.

¿Qué riesgos para la salud están relacionados con la inactividad física?

Causas de la inactividad física

Casi todos los países desarrollados y en desarrollo tienen un alto nivel de falta de ejercicio físico. En los países desarrollados, más de la mitad de los adultos no hacen suficiente ejercicio. En las grandes ciudades de rápido crecimiento de los países en desarrollo, la inactividad es un problema mayor. Creando varios factores que no contribuyen a la actividad física:

  • Superpoblación.
  • Aumento de la pobreza.
  • Aumento de la criminalidad.
  • Gran densidad del tráfico.
  • Mala calidad del aire.
  • Inexistencia de parques, aceras e instalaciones deportivas y recreativas.

El nuevo contexto en el que las personas desarrollan su vida diaria han estado cambiando rápidamente. El descenso de la actividad física se debe parcialmente a la falta de actividad durante el tiempo de ocio y al sedentarismo en el trabajo y en el hogar. Por otro lado, en los países desarrollados el sedentarismo, la abundancia de alimentos y la peor calidad de la dieta causan la aparición de situaciones patológicas. Todo ello ocasiona la manifestación de diversos problemas de salud que van a favorecer todavía más el sedentarismo, y se cierra así un círculo vicioso de problemas de salud que derivan en un mayor sedentarismo y este, a su vez, en mayores problemas de salud.

No hacer suficiente actividad física, incluso entre aquellas personas que no tienen otros factores de riesgo asociados, puede conducir a:

  1. La cardiopatía coronaria.
  2. Los accidentes cerebrovasculares.
  3. La diabetes.
  4. La hipertensión arterial.

Además, determinadas conductas sedentarias, por ejemplo, el tiempo viendo la televisión, tiene una correlación positiva con el incremento en la frecuencia de consumo de snacks, bebidas azucaradas, consumo de comida rápida y en general un mayor incremento en las calorías consumidas.

Cabe mencionar que el nuevo contexto en el que las personas desarrollan su vida diaria han estado cambiando rápidamente, y particularmente desde la crisis sanitaria derivada por el COVID-19, el contexto social de la crisis sanitaria, el miedo al contagio y las restricciones de movilidad impuestas durante la pandemia de COVID-19 fueron un impedimento a las personas de alcanzar los niveles recomendados de actividad física.

Referencias:
Department of Health and Human Services (sf). 2008 Physical Activity Guidelines for Americans.Washington, DC.

World Health Organization (2020). WHO guidelines on physical activity and sedentary behaviour.

British Heart Foundation (sf). Physical inactivity