Existen diferentes definiciones de dolor lumbar según la fuente. Según las directrices europeas para la prevención del dolor lumbar, se define como "dolor y malestar, localizado debajo del margen costal y por encima de los glúteos inferiores, con o sin dolor en las piernas".

El dolor en la espalda baja (lumbago) es particularmente común, aunque puede sentirse en cualquier parte de la columna, desde el cuello hasta las caderas.

El dolor lumbar generalmente se clasifica en 3 subtipos:

  • Agudo: menos de 6 semanas
  • Subagudo: entre 6 y 12 semanas
  • Crónico: durante 12 semanas o más.

El dolor lumbar que ha estado presente durante más de tres meses se considera crónico.

¿Cómo saber si es dolor lumbar?

Las manifestaciones más comunes de la lumbalgia son el dolor local o irradiado, la inflamación y la presencia de contracturas musculares. Además:

  • Dolor punzante
  • Dolor que irradia hacia la pierna
  • Dolor que empeora al flexionarse, levantarse o caminar
  • Dolor que mejora al acostarse

En la mayoría de los casos, el dolor de espalda mejora gradualmente con el tratamiento y el cuidado personal, generalmente en unas pocas semanas. Si tu dolor no mejora en ese plazo, busca ayuda de un profesional, porque podemos encontrarnos con una discopatía o una hernia de disco que debe ser preescrito por un traumatólogo.

¿Cómo prevenir el dolor lumbar?

La prevención también se clasifica según tres tipos:

  1. La prevención primaria se define como las prácticas específicas para la prevención de enfermedades en personas o poblaciones susceptibles. Estos incluyen procedimientos para la mejora de la salud, incluida la salud mental; procedimientos de protección, como el control de enfermedades transmisibles; y monitoreo y regulación de contaminantes ambientales.
  2. La prevención secundaria se define como la prevención de recurrencias de una enfermedad que ya ha sido diagnosticada. Esto también incluye la prevención de complicaciones o secuelas de un fármaco o procedimiento quirúrgico.
  3. La prevención terciaria se entiende como las medidas destinadas a proporcionar servicios de apoyo y rehabilitación adecuados para minimizar la morbilidad y maximizar la calidad de vida después de una enfermedad o lesión de larga duración.
Puedes evitar el dolor de espalda o prevenir que vuelva a ocurrir si mejoras tu condición física.

Para mantener tu espalda fuerte y saludable:

  • Haz ejercicio. Los ejercicios aeróbicos regulares de bajo impacto (aquellos que no le hacen esforzarse o sacudir la espalda) pueden mejorar la fuerza y ​​la resistencia de la espalda y hacer que sus músculos funcionen mejor. Caminar y nadar son buenas opciones.
  • Desarrolla la fortaleza y flexibilidad muscular. El ejercicio de los músculos abdominales y de la espalda puede fortalecer la zona media del cuerpo y ayudar a ejercitar estos músculos, convirtiéndolos en una retención natural para la espalda. La flexibilidad de las caderas y los muslos puede alinear los huesos pélvicos, mejorando así la sensación de la espalda.
  • Mantén un peso saludable. El sobrepeso ejerce presión sobre los músculos de la espalda. Si tiene sobrepeso, perder peso puede prevenir el dolor de espalda.

Es importante recalcar que los planes e intervenciones adaptados pueden producir mayores resultados que las intervenciones grupales. Por este motivo, en THE FITROOM, nuestro entrenador puede ayudarte de forma personalizada con rutinas eficientes y seguras que busquen lograr tus objetivos de acuerdo a tu estado de salud.

Referencias:
Callejo, A (2021). Lumbalgia . Cuidate Plus.
NHS (2020). Back pain.
Mayo Foundation for Medical Education and Research (2020). Dolor de espalda